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Como Enfrentar Una Enfermedad Según La Biblia?

Como Enfrentar Una Enfermedad Según La Biblia
Consejos bíblicos para superar enfermedades graves ¿Qué es un «contingency plan»? Es un plan de respuesta ante catástrofes posibles e inevitables. Hay catástrofes que, con preverlas, uno las puede evitar. Hay otras que, aun previéndolas, no logramos sortear.

Contra las primeras uno crea un plan para neutralizar los riesgos. Contra las segundas, si bien no se pueden evitar, sigue siendo útil crear un plan. Este plan no tendrá como fin evitar la catástrofe sino aminorar los daños de la misma y favorecer la recuperación posterior. Un ejemplo lo podemos ver en los E.U.A.

NO te dejes VENCER de la ENFERMEDAD – Confía en Dios.

durante la guerra fría. Por un lado, el gobierno ponía todos los medios posibles para evitar una guerra nuclear. Por el otro, sin embargo, un guerra de tal naturaleza seguía siendo una posibilidad real. Así, el gobierno decidió también informar y preparar a la nación para que supieran cómo reaccionar en caso de un ataque nuclear.

Idearon todo un plan de reacción que ciertamente no impediría la catástrofe, pero que sí ayudaría a hacerle frente de mejor manera. De modo similar, en nuestra vida, hay una posible catástrofe que podría estar robándonos la paz. Me refiero a la posibilidad de perder la propia salud. Es una de esas desgracias que siempre llegan de modo inesperado.

Así tengamos seguro de gastos médicos, así existan numerosos hospitales de alta calidad a nuestro alrededor, a nadie se le ocurre decir que ya está listo para afrontar una grave enfermedad. Es siempre una amenaza y no siempre se puede prever. ¿Qué hacer ante un peligro imprevisible de tanta seriedad? Sin quererlo me topé en la Biblia con esto que se me ocurre proponer como «contingency plan» para la pérdida de la salud.

  • 9Hijo, en tu enfermedad, no seas negligente, sino ruega al Señor, que él te curará.
  • 10Aparta las faltas, endereza tus manos, y de todo pecado purifica el corazón.
  • 11Ofrece incienso y memorial de flor de harina, haz pingües ofrendas según tus medios.
  • 12Recurre luego al médico, pues el Señor le creó también a él, que no se aparte de tu lado, pues de él has menester.
  • (Eclesiástico 38; 9-12)
  • Fase 1: «No seas negligente, ruega al Señor»

Lo primero es saber que no hay nada que escape al dominio del Señor. A esto, agregarle que el Señor es un Dios bueno. Es Aquél a quien Cristo nos enseñó a llamarlo Padre. Si esto es así, tampoco la enfermedad escapa su dominio; es algo que Él permite. Y al igual que sucede con todo mal permitido por Dios, Él estará activamente buscando sacar un bien mayor de esa situación.

Sin embargo ―y aquí entra nuestra parte―, para sacar tal bien quiere contar con nuestra colaboración. Así, ese «no seas negligente, ruega al Señor» hemos de tomarlo como una prescripción contra el desánimo y la desconfianza; contra la triste resignación. Una dura enfermedad es una dura prueba. Ante tal prueba hemos de cobrar ánimo en el Señor.

Hemos de emprender el esfuerzo de la fe y el amor que implica rogar en serio al Señor y confiar en su poder. Este esfuerzo comienza tomándose la oración muy en serio. Lo maravilloso es que con esto tenemos ya la batalla ganada. No significa que desaparecerá la enfermedad.

Es un misterio la manera en que Dios concede sanaciones milagrosas a algunos y no a otros. Lo que sí es cierto es que implementando con seriedad y perseverancia esta primera fase de nuestro plan, saldremos de la prueba siendo mejores personas; mejores cristianos; mejores hijos de Dios; y seremos más felices por ello, tanto en el tiempo como en la eternidad.

Fase 2: «De todo pecado purifica el corazón» Orar en serio es entrar en contacto con el Señor. Entre más nos acercamos a la luz, más nos pesa la oscuridad que hay en nosotros. Así, la segunda fase de nuestro plan implica dos cosas: 1)reconocer sinceramente ―descaradamente― nuestros propios pecados; 2)pedir confiadamente perdón a Dios por ellos.

  1. Aquí me viene a la mente una idea del Papa Francisco: no se trata de pedir perdón por los pecados que haya podido haber cometido, sino reconocer los pecados que de hecho he cometido y pedir perdón por ellos.
  2. Evitar el condicional.
  3. Cuando se trata de reconocer los propios pecados, hay que ser descaradamente sinceros con nosotros mismos.

Y si no lo tenemos muy claro, entonces hagamos con toda seriedad la siguiente oración: «Señor, apiádate de mí y concédeme reconocer mis pecados como pecados». En esta fase no basta la reflexión y la memoria. Hay que buscar la purificación del corazón. Para lo primero basta un poco de esfuerzo intelectual.

Para lo segundo necesitamos de la gracia de Dios. Fase 3: «Haz pingües ofrendas según tus medios» Las graves enfermedades traen consigo fuertes sufrimientos y humillaciones. Ofrecidas con amor, podemos hacer de ellas agradables ofrendas al Señor. Así, además de dar un sentido a nuestros sufrimientos, les damos un valor salvífico.

Cuando unimos nuestros dolores a Cristo, participamos de manera especial en su plan de salvación. Ahora bien: hay de ofrendas a ofrendas. Las más agradables son las que conllevan más amor. En aguantar un dolor puede haber amor. En las Sagradas Escrituras, sin embargo, encontramos que hay otras ofrendas más agradables al Señor que los sacrificios.

  • Menciono tres: 1)En el Evangelio de San Mateo, Jesús mismo cita al profeta Oseas que dice, «Misericordia quiero y no sacrificio» (Mt 9;13).
  • Dios quiere la ofrenda de nuestro perdón hacia aquellos que nos han ofendido.2) En el salmo 50 el Señor muestra cierto desprecio por los sacrificios de animales y al final dice: «El que ofrece sacrificios de acción de gracias me da gloria»(Salmo 50;23).

¡Cuánto amor hay en la gratitud cuando es sincera! Quien ama no deja de reconocer todo lo bueno que ha recibido de su amado ―así se encuentre en medio de una desgracia.3) Por último, consideramos el salmo 51 en que dice el penitente: « El sacrificio a Dios es un espíritu contrito; un corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo desprecias» (Salmo 51;19).

  • La humildad es la verdad.
  • Las dos ―humildad y verdad― son de sumo agrado al Señor.
  • Reconocer la verdad de mi pobre ser, de mi radical necesidad de Dios, y ofrecer a Dios este humilde reconocimiento, es para Él una ofrenda agradable.
  • Fase 4: «Recurre al médico pues de él has menester» En esta fase encontramos una aplicación más del proverbio extra-bíblico más citado en los ambientes católicos: «a Dios rogando y con el mazo dando».

O dicho con palabras de San Agustín: «reza como si todo dependiera de Dios y trabaja como si todo dependiera de ti». En fin, cada quien use el lema que más le guste. Lo importante es servirnos de los medios humanos a nuestro alcance. Si Dios ha dispuesto que estén a nuestro alcance es para que hagamos uso de ellos.

  1. Apéndice: «Ellos (los médicos) también al Señor suplicarán»
  2. Por último, agregamos los dos versículos que siguen al pasaje del Eclesiástico antes citado:
  3. 13Hay momentos en que en su mano está la solución,
  4. 14pues ellos también al Señor suplicarán que les ponga en buen camino hacia el alivio y hacia la curación para salvar tu vida.

Estos no los incluí como parte del propio plan, pues dependen más del médico que del enfermo. No está demás, sin embargo, recordar a quien fuera el médico que la solución puede estar en sus manos y que no deje de pedir luz a Dios para que le guíe en sus servicio.

  • Recapitulando:
  • Fase 1: Rogar a Dios
  • Fase 2: Arrepentirse de los propios pecados
  • Fase 3: Ofrecer sacrificios agradables al Señor
  • Fase 4: Acudir al médico, pues el Señor lo creó también a él.
  • Y por parte del médico: recordar que la solución puede estar en sus manos y que pida luz al Señor.
  • Artículo originalmente publicado por
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¿Qué Salmo Leer para sanar enfermedades?

Medita en estos versículos cuando te preocupas por la enfermedad de alguien. Como Enfrentar Una Enfermedad Según La Biblia Imagen provista por Unsplash Por Jennica Stevens La enfermedad puede ser una experiencia extremadamente estresante y aterradora. A menudo es aún peor cuando no eres la persona enferma. Mientras esperas que los médicos realicen las pruebas o te sientas al lado de la cama de tu ser querido, manteniendo una vigilia constante, a menudo te sientes impotente.

Es poco lo que puedes hacer para cambiar la situación o para aliviar el dolor de la persona enferma. Ya sea que la enfermedad sea corta o se prolongue durante años, la experiencia es agotadora. Los salmos ofrecen consuelo en medio de tiempos difíciles como estos, porque son las oraciones de personas en peligro.

Los escritores conocen la angustia y el sufrimiento, y también conocen al Dios que escucha sus oraciones. Los salmos son sus sinceros clamores a Dios por ayuda, consuelo, tranquilidad. Ruego que al leer y meditar en estos salmos hoy, recuerdes la esperanza y la paz que Dios provee.

  1. Salmos 23.1-3 «El Señor es mi pastor; nada me falta.
  2. En verdes praderas me hace descansar, a las aguas tranquilas me conduce, me da nuevas fuerzas y me lleva por caminos rectos, haciendo honor a su nombre.» Salmos 6.2-3 «Señor, ten compasión de mí, pues me siento sin fuerzas.
  3. Señor, devuélveme la salud, pues todo el cuerpo me tiembla.

¡Estoy temblando de miedo! Y tú, Señor, ¿cuándo vendrás?» Salmos 91.1-4 «El que vive bajo la sombra protectora del Altísimo y Todopoderoso, dice al Señor: «Tú eres mi refugio, mi castillo, ¡mi Dios, en quien confío!» Solo él puede librarte de trampas ocultas y plagas mortales, pues te cubrirá con sus alas, y bajo ellas estarás seguro.

  • ¡Su fidelidad te protegerá como un escudo!» Salmos 28.7-9 «El Señor es mi poderoso protector; en él confié plenamente, y él me ayudó.
  • Mi corazón está alegre; cantaré y daré gracias al Señor.
  • El Señor es la fuerza de su pueblo; es ayuda y refugio de su rey escogido.
  • Salva a tu pueblo, Señor; bendice a los tuyos.

Cuídalos como un pastor; ¡llévalos en tus brazos para siempre!» Versículos tomados de la versión Dios habla hoy, tercera edición, 1994.

¿Qué dice Jesús de las enfermedades?

Evangelio del 29 de marzo: ‘Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios’ En aquel tiempo, las hermanas de Lázaro mandaron recado a Jesús, diciendo: «Señor, tu amigo está enfermo.»Jesús, al oírlo, dijo: «Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.»Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro.

  1. Cuando se enteró de que estaba enfermo, se quedó todavía dos días en donde estaba.Sólo entonces dice a sus discípulos: «Vamos otra vez a Judea.»Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado.
  2. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa.Y dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano.

Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.»Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará.»Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día.»Jesús le dice: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre.

¿Crees esto?»Ella le contestó: «Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.»Jesús sollozó y, muy conmovido, preguntó: «¿Dónde lo habéis enterrado?»Le contestaron: «Señor, ven a verlo.»Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban: «¡Cómo lo quería!»Pero algunos dijeron: «Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que muriera éste?»Jesús, sollozando de nuevo, llega al sepulcro.

Era una cavidad cubierta con una losa.Dice Jesús: «Quitad la losa.»Marta, la hermana del muerto, le dice: «Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días.»Jesús le dice: «¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?»Entonces quitaron la losa.Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo: «Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado.»Y dicho esto, gritó con voz potente: «Lázaro, ven afuera.»El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario.Jesús les dijo: «Desatadlo y dejadlo andar.» Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.

¿Qué hacer si estoy enfermo según la Biblia?

16 Versículos de la Biblia sobre la Enfermedad « Como Enfrentar Una Enfermedad Según La Biblia »

¿Está enfermo alguno de ustedes? Haga llamar a los ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y, si ha pecado, su pecado se le perdonará. Adora al S eñor tu Dios, y él bendecirá tu pan y tu agua. Yo apartaré de ustedes toda enfermedad. Querido hermano, oro para que te vaya bien en todos tus asuntos y goces de buena salud, así como prosperas espiritualmente. Restaura a los de corazón quebrantado y cubre con vendas sus heridas. Gran remedio es el corazón alegre, pero el ánimo decaído seca los huesos. Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores, pero nosotros lo consideramos herido, golpeado por Dios, y humillado. Yo soy el S eñor su Dios. Si escuchan mi voz y hacen lo que yo considero justo, y si cumplen mis leyes y mandamientos, no traeré sobre ustedes ninguna de las enfermedades que traje sobre los egipcios. Yo soy el S eñor, que les devuelve la salud. Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien de su enfermedad a los que tienen lepra, expulsen a los demonios. Lo que ustedes recibieron gratis, denlo gratuitamente. Sáname, S eñor, y seré sanado; sálvame y seré salvado, porque tú eres mi alabanza. Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz. Sanen a los enfermos que encuentren allí y díganles: ‘El reino de Dios ya está cerca de ustedes’. La esperanza frustrada aflige al corazón; el deseo cumplido es un árbol de vida. Mientras guardé silencio, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día. El S eñor da vista a los ciegos, el S eñor sostiene a los agobiados, el S eñor ama a los justos. Despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores, hecho para el sufrimiento. Todos evitaban mirarlo; fue despreciado, y no lo estimamos. Oí una potente voz que provenía del trono y decía: «¡Aquí, entre los seres humanos, está la morada de Dios! Él acampará en medio de ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios. Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir».

: 16 Versículos de la Biblia sobre la Enfermedad

¿Cómo orar por sanidad espiritual?

Sanidad Espiritual Humildemente me acerco a este púlpito hoy día. para hablar acerca de un remedio seguro contra la congoja, la desilusión, el tormento, la angustia y la desesperación. El salmista declaró: ‘El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas’ (Salmos 147:3).

  • La sanidad es un milagro divino; las heridas son la suerte común de toda la humanidad.
  • Shakespeare ha dicho: ‘Se burla de las llagas el que nunca recibió una herida’ (Romeo y Julieta Acto segundo, Escena II).
  • Parece que nadie se escapa de los problemas, los desafíos y las desilusiones de este mundo.
  • En la compleja sociedad actual, algunos de los factores curativos de que gozaron nuestros padres parecen estar ausentes de nuestras vidas.
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Cada vez son menos las personas que pueden aliviar el estrés trabajando con las manos o labrando la tierra. El numero cada día mayor de exigencias, la diversidad de voces, la insistente propaganda comercial, los ruidos ensordecedores, las dificultades que surgen en nuestras relaciones personales, todo esto le roba a nuestra alma la paz que necesita para funcionar y sobrevivir.

Nuestra prisa para hacer frente a las implacables demandas del tiempo nos despoja de nuestra paz interior, y la presión que sentimos de competir y sobrevivir es tremenda. Nuestro apetito por posesiones personales parece insaciable. Las fuerzas crecientes que destruyen al individuo y a la familia acarrean consigo tristeza y dolor.

Una de las causas de la enfermedad espiritual de nuestra sociedad es que muchas personas no saben o no dan importancia a lo que es moralmente bueno o malo. Demasiadas cosas se justifican sólo por interés personal o el deseo de adquirir dinero y bienes materiales.

Últimamente, a esas personas e instituciones que han tenido el valor de oponerse abiertamente al adulterio, el fraude, la violencia, los juegos al azar y otras formas de iniquidad, frecuentemente se les hace burla. Hay muchas cosas que simple y sencillamente son incorrectas, ya sean ilícitas o no. Los que persisten en buscar lo malo del mundo no pueden conocer ‘la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento’ (Filipenses 4: 7).

De algún modo, de alguna manera, debemos encontrar la influencia sanadora que trae solaz al alma. ¿En dónde esta ese bálsamo? ¿En dónde esta ese alivio que tan desesperadamente necesitamos para superar las presiones de este mundo? En gran parte, ese alivio compensador se obtiene mediante una mayor comunión con el Espíritu de Dios.

  1. Es eso lo que puede brindar la sanidad espiritual.
  2. Esta sanidad espiritual se ilustra en la anécdota de Warren M.
  3. Johnson, dueño de una balsa de transbordo en el embarcadero Lee, en Arizona, E.U.A.
  4. En su juventud, en el verano de 1866, Warren Johnson había ido hacia el Oeste en busca de su fortuna de oro.

Enfermó gravemente y sus compañeros lo abandonaron debajo de un árbol en el patio de la casa de una familia en Bountiful, Utah. Una de las hijas lo encontró y en seguida fue a notificar que había un hombre muerto en el patio. Aunque era un extraño, esta amable familia cuido de el hasta que sanó.

‘Estimado hermano:’En mayo de 1891, una familia que residía en Tuba City llegó aquí proveniente de Richfield, Utah, donde habían pasado el invierno con algunas amistades. En Panguitch sepultaron a uno de sus hijos y, sin desinfectar la carreta ni a si mismos, y sin siquiera detenerse para lavar la ropa de la criatura muerta, llegaron a nuestra casa donde pasaron la noche y estuvieron en contacto con mis niños pequeños ‘No sabíamos nada en cuanto a la naturaleza de la enfermedad, pero teníamos fe en Dios, ya que nos encontrábamos aquí en una misión muy difícil y habíamos tratado lo mas diligentemente de obedecer la

Palabra de Sabiduría y de cumplir con los otros deberes de nuestra religión tales como pagar el diezmo, hacer las oraciones familiares, etc. etc., para que a nuestros hijos no les pasara nada. Pero por mala suerte, en cuatro días y medio el niño mayor murió asfixiado en mis brazos; a otros dos les atacó la enfermedad y ayunamos y oramos, hasta donde lo creímos prudente, ya que teníamos muchas cosas que hacer aquí.

Ayunamos veinticuatro horas y en una ocasión yo ayuné cuarenta horas, pero de nada sirvió, pues mis dos hijitas también murieron. Aproximadamente una semana después de su muerte, mi hija Melinda, de quince años de edad, contrajo la enfermedad e hicimos todo lo que pudimos por ella, pero al poco tiempo ella también siguió a los otros Tres de mis queridas hijas y un hijo se nos han ido, y no parece que sea el fin.

Mi hija mayor de diecinueve años esta postrada en la cama a causa de la enfermedad y hoy estamos ayunando y orando por ella No obstante, quisiera suplicarle que, con fe, ore por nosotros. ¿Qué hemos hecho para que el Señor nos haya abandonado? ¿Y que podemos hacer para volver a obtener su gracia? ‘Su hermano en el evangelio, ‘Warren M.

Johnson’ (P.T. Riely, ‘Warren Marshall Johnson, Forgotten Saint’, Utah Historical Quarterly, Invierno de 1971, pág.19). En una carta subsiguiente de fecha 16 de agosto de 1891, dirigida a su amigo Warren Foote, el hermano Johnson testificó que había encontrado paz espiritual: ‘Sin embargo, te puedo asegurar que esta es una de las pruebas mas difíciles de mi vida, pero deseo lograr la salvación y estoy resuelto a que con la ayuda de nuestro Padre Celestial me mantendré firmemente asido a la barra de hierro, no obstante las aflicciones que me acosen.

No he descuidado el desempeño de mis deberes, y espero y confío en que tendré la fe y las oraciones de mis hermanos, a fin de vivir de tal manera que pueda recibir las bendiciones que se han pronunciado sobre mi cabeza’ (Ibíd). El séptimo Articulo de Fe declara que, entre otros dones espirituales, creemos en el don de sanidades.

  • Para mi, este don incluye la sanidad tanto del cuerpo como del espíritu.
  • El Espíritu le infunde paz al alma.
  • Este solaz espiritual se logra invocando los dones espirituales, los cuales se obtienen y se manifiestan de muchas maneras.
  • En la Iglesia hoy día estos abundan plena y ricamente; nacen del uso apropiado y humilde del testimonio; se manifiestan también al bendecir a los enfermos después de la unción con aceite consagrado.

Cristo es el gran Médico que se levantó de entre los muertos ‘con salvación en sus alas’ (2 Nefi 25:13), mientras que es por medio del Consolador que sanamos. El Señor ha provisto muchas vías por las cuales podemos recibir esta influencia sanadora. Agradezco que el Señor haya restaurado la obra del templo a la tierra, ya que es una parte importante de la obra de salvación tanto por los vivos como por los muertos.

Los templos proveen un santuario al que podemos acudir para dejar a un lado muchas de las preocupaciones del mundo. Nuestros templos son lugares de paz y tranquilidad. En estos recintos sagrados Dios ‘sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas’ (Salmos 147:3). La lectura y el estudio de las Escrituras pueden brindar un gran consuelo.

El presidente Marion G. Romney declaró: ‘Tengo la certeza de que si en nuestros hogares los padres leen el Libro de Mormón regular y devotamente, tanto individualmente como con sus hijos, el espíritu de ese gran libro reinara en nuestros hogares así como en los que moren allí.

El espíritu de reverencia aumentara, el respeto y la consideración mutuos crecerán; el espíritu de contención se alejara; los padres aconsejaran a sus hijos con mas amor y sabiduría y éstos escucharan y serán mas receptivos a ese consejo. Aumentara la rectitud. La fe, la esperanza y la caridad —el amor puro de Cristo— moraran en nuestros hogares y en nuestra vida, trayendo consigo paz, gozo y felicidad’ (en Conference Report, abril de 1960, págs.112–113).

Cuando yo era joven, los beneficios de salud que se reciben por obedecer la Palabra de Sabiduría, incluso el abstenerse del tabaco, las bebidas alcohólicas, el te y el café, no estaban tan bien definidos como en la actualidad. No obstante, los beneficios espirituales siempre se han podido confirmar.

La Palabra de Sabiduría promete que los que se acuerden de guardar este consejo y rindan obediencia a los mandamientos ‘recibirán salud en su ombligo y médula en sus huesos’ (D. y C.89:18). Por mucho tiempo, la médula ha sido símbolo de un vivir vibrante y saludable. Pero en una época en que se llevan a cabo trasplantes salvadores de médula, la frase ‘médula en sus huesos’ adquiere un significado adicional como convenio espiritual.

Las promesas para los que guardan la Palabra de Sabiduría siguen en vigencia. Los que observen esta ley ‘hallaran sabiduría y grandes tesoros de conocimiento, si, tesoros escondidos; ‘y correrán sin fatigarse, y andarán sin desmayar. ‘Y yo, el Señor, les prometo que el ángel destructor pasara de ellos, como de los hijos de Israel, y no los matara’ (D.

  1. Y C.89:19–21).
  2. Si queremos estar a salvo, ciertamente necesitamos fortificarnos contra los muchos factores destructivos que abundan en el mundo actual.
  3. Sin embargo, para muchos de nosotros la sanidad espiritual no se lleva a cabo en las grandes mesas de conferencia del mundo, sino en las reuniones sacramentales.
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Es reconfortante adorar, participar de la Santa Cena y, en un espíritu de humildad, recibir enseñanza de vecinos y amigos íntimos que aman al Señor y tratan de guardar sus mandamientos. Nuestro buen obispo les asigna a los participantes cierto tema o principio del evangelio e invariablemente se expresan por el poder del Espíritu Santo, permitiendo a la congregación vislumbrar la bondad de su corazón.

En los mensajes que se presentan, se advierte el humilde testimonio del orador y su dulce consejo. Los que estamos presentes comprendemos lo que se esta enseñando mediante el espíritu de verdad y ratificamos los testimonios que se han expresado. Nuestras reuniones sacramentales deben ser para adorar y curar, restaurándoles a los presentes su salud espiritual.

Parte de este proceso curativo ocurre cuando adoramos por medio de la música y el canto. Al cantar nuestros bellos himnos de adoración, recibimos alimento para nuestras almas. Cuando cantamos alabanzas al Señor, somos uno en corazón y en propósito. Además de otras influencias, la adoración por medio del canto surte el efecto de unificar espiritualmente a los participantes en una actitud de reverencia.

  • La sanidad espiritual también se obtiene al expresar y escuchar testimonios humildes.
  • El testimonio que se expresa en un espíritu de arrepentimiento, de agradecimiento por la providencia divina y de acuerdo con la guía divina es un poderoso remedio para aliviar la angustia y las preocupaciones de nuestro corazón.

Dudo que los miembros sinceros de esta Iglesia puedan lograr una plena sanidad espiritual si no están en armonía con el fundamento de la Iglesia, lo cual el apóstol Pablo declaró que son ‘los apóstoles y profetas’ (Efesios 2:20). Esto tal vez no sea demasiado popular, considerando la larga historia que tiene el mundo de rechazar a los profetas y sus mensajes.

No obstante, son los oráculos de Dios en la tierra, llamados para dirigir la obra en este tiempo y época. Es también esencial que sostengamos a nuestros obispos, nuestros presidentes de estaca y los demás lideres. Unos estudios recientes parecen confirmar el hecho de que la máxima sanidad espiritual se logra cuando uno se olvida de si mismo.

Estos estudios indican que aquellos que pudieron soportar mejor el encarcelamiento y los campos de concentración fueron aquellos que se preocupaban por sus compañeros prisioneros y estaban dispuestos a ceder su propia comida y sustento para el sostenimiento de otros.

El Dr. Viktor Frankl declaró: ‘Aquellos de nosotros que vivimos en campos de concentración aun recordamos a los hombres que iban de celda en celda, dando consuelo a otros y obsequiándoles su ultimo pedazo de pan. Quizás sean pocos, pero son prueba suficiente de que al hombre se le puede despojar de todo menos de una cosa, la ultima de las libertades humanas: la libertad de elegir cual será nuestra actitud bajo cualquier circunstancia, y cómo viviremos nuestra vida’ (Man’s Search for Meaning, New York: Simon and Schuster, 1963, pág.104).

El Salvador del mundo lo expresó en términos sencillos: ‘ todo el que la pierda, la salvara’ (Lucas 17:33). De todas las cosas que podríamos hacer para encontrar solaz, la oración quizás sea la mas reconfortante. Se nos ha mandado orar al Padre, en el nombre de Su Hijo, el Señor Jesucristo, y por el poder del Espíritu Santo.

El simple acto de orar a Dios satisface el alma, incluso cuando Dios, en Su sabiduría, tal vez no nos conceda lo que le pedirnos. El presidente Harold B. Lee nos enseñó que todas nuestras oraciones reciben respuesta, pero que algunas veces el Señor dice ‘no’. El profeta José enseñó que la ‘mejor manera de obtener verdad y sabiduría’ es ‘ir a Dios en oración’ (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág.230).

La oración es de mucha ayuda en el proceso curativo. Las heridas que otras personas nos infligen se curan mediante el ‘arte de sanar’. El presidente Joseph F. Smith declaró: ‘Mas la curación de una herida es un arte que no se adquiere con la practica únicamente, sino con la ternura amorosa que viene de la buena voluntad universal y de un interés compasivo en el bienestar y felicidad de otros’ (Joseph F.

  1. Smith, Doctrina del Evangelio, pág.258).
  2. Todos tenemos la esperanza de ser sanados mediante el arrepentimiento y la obediencia.
  3. El profeta Isaías dijo que aunque nuestros pecados ‘fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana’ (Isaías 1:18).El profeta José Smith declaro: ‘El espíritu nunca es demasiado viejo para allegarse a Dios.

Todos pueden alcanzar la misericordia y el perdón’ (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág.230). Después de un arrepentimiento completo, la fórmula es maravillosamente sencilla. De hecho, el Señor nos la ha dado en estas palabras: ‘ no os volveréis a mi ahora, y os arrepentiréis de vuestros pecados, y os convertiréis para que yo os sane’ (3 Nefi 9:13).

Al hacerlo, tenemos la promesa de que ‘ El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas’ (Salmos 147:3). Encontramos solaz en Cristo por medio del Consolador, y El nos extiende esta invitación: ‘Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar’ (Mateo 11:28). El apóstol Pablo habla de echar ‘toda vuestra ansiedad sobre el, porque el tiene cuidado de vosotros’ (1 Pedro 5:7).

Si así lo hacemos, la curación se lleva a cabo, tal como el Señor lo prometió mediante el profeta Jeremías cuando dijo: ‘ y cambiarle su lloro en gozo, y los consolaré, y los alegraré de su dolor Porque satisfaré al alma cansada, y saciaré a toda alma entristecida’ (Jeremías 31:13, 25).

  1. En la gloria celestial, se nos dice que: ‘Enjugara Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá mas llanto, ni clamor, ni dolor’ (Apocalipsis 21:4).
  2. Entonces la fe y la esperanza reemplazaran al dolor, la desilusión, el tormento, la angustia y la desesperación, y el Señor nos dará fortaleza, para que, como dice Alma, ‘no padeciesen ningún genero de aflicciones que no fuesen sorbidas en el gozo de Cristo’ ().

De esto tengo un testimonio, y lo declaro, en el nombre de Jesucristo. Amén. : Sanidad Espiritual

¿Por qué Jesús sana a los enfermos?

En la época de Jesús, los judíos creían que algunas enfermedades eran un castigo de Dios por algún pecado cometido por el enfermo o sus familiares. Por este motivo eran marginados y algunos apartados de la sociedad. Jesús rechazó esta falsa creencia y ofreció a los enfermos la curación y su amor. Después de leer el relato bíblico Mc 2, 1-12 te invito a ver el siguiente vídeo relacionado: Como Enfrentar Una Enfermedad Según La Biblia También puedes aprender la canción: A continuación, realiza las siguientes actividades multimedia de refuerzo y ampliación: Finalmente completa la siguiente ficha de evaluación, ¡suerte! Actividades de Evaluación 5º de Primaria

¿Qué nos dice el Salmo 102?

Salmo 102. El salmista ofrece una oración del que sufre — Sion será edificada cuando Jehová aparezca en Su gloria — Aunque el cielo y la tierra perezcan, Jehová, que los creó, permanecerá para siempre. Oración del afligido cuando desmaya y derrama su lamento delante de Jehová.

¿Qué dice el Salmo 30 2?

2 Oh Jehová, Dios mío,a ti clamé, y me sanaste.3 Oh Jehová, a hiciste subir mi alma del Seol;me diste vida para que no descendiese a la fosa.4 Cantad a Jehová, vosotros sus santos,y dad gracias por la memoria de su santidad.5 a Porque por un momento será su furor;mas en su favor está la vida.